Twitter sí, Facebook no: amor-odio entre las cripto y las redes sociales

Fueron las redes sociales las que hicieron fácil conocer a una persona que vive en la otra punta del planeta. Pero tuvieron que llegar Bitcoin y las criptomonedas para que pagarle y cobrarle sea así de sencillo. Ahora las empresas detrás de las principales plataformas analizan qué hacer con esta nueva tecnología y cómo transformarla en un negocio sin hacer mucho ruido.

Antes eran vistos como grandes innovadores. Sin embargo, ahora los máximos directivos de Facebook y Google son citados por los gobiernos para explicar cómo funcionan sus productos y quién se hace cargo de los problemas. En este escenario, jugar con una tecnología tan disruptiva como lo son las criptomonedas podría atraer más atención de la deseada. Públicamente, las redes sociales se paran del lado de los reguladores e intentan frenar el descontrolado avance de los activos digitales. Puertas adentro, contratan desarrolladores e invierten en proyectos para no quedarse afuera de la nueva ola. Es una relación complicada.

Prohibido colocar carteles

Tras la épica subida de precios que ocurrió en 2017, Bitcoin y las distintas criptomonedas tomaron un lugar predominante en la agenda de algunos de los principales medios del mundo. Así, personas totalmente ajenas a la tecnología comenzaron a interesarse y muchos de ellos consideraron la posibilidad de invertir en el ecosistema.

Pero resulta imposible para alguien que recién descubre la tecnología invertir efectivamente en proyecto de criptomonedas. Internet se había llenado de publicidades señalando las ventajas de tal o cual moneda y prometiendo retornos anuales injustificables. Fue así que a principios del 2018, las grandes plataformas sociales del mundo decidieron prohibir los anuncios relacionados al mundo cripto. Facebook prohibió los anuncios de criptomonedas debido a “prácticas promocionales engañosas”, Twitter aludió a las mismas razones y Google optó por la “extrema precaución” para proteger a sus clientes de la incertidumbre. Fuera de los Estados Unidos, la postura es similar. Los motores de búsqueda de China no muestran anuncios relacionados a criptomonedas

A su vez, una gran parte del desarrollo de los proyectos y sus comunidades sigue usando estas mismas redes para comunicarse. Lo único que prohibieron fueron los anuncios. Grupos de Facebook como Bitcoin Argentina alcanzan las decenas de miles de personas. Twitter es la plaza pública preferida por comunidad blockchain de todo el mundo para discutir las ventajas y desventajas de cada implementación. Y Telegram se volvió un océano donde conviven el desarrollo, las estafas y las ballenas más grandes del mercado.

Se buscan devs

No cabe duda que los gigantes sociales están viendo de cerca la nueva ola de medios de pago impulsada por el sector. El movimiento de dinero a través de una plataforma como Facebook implica trabajar de cerca con bancos y procesadores de pagos, dos rubros que si bien comenzaron a acelerar, todavía son elefantes. Ahora, la empresa está contratando desarrolladores blockchain. Según informó Bloomberg, es para desarrollar una stablecoin propia para usar dentro de WhatsApp.

Es importante destacar que actualmente WhatsApp no representa grandes ingresos para Facebook. Recientemente abrieron su línea de cuentas para empresas, pero aún no están monetizando a los miles de millones de usuarios que la usan para comunicarse todos los días. Transformar la aplicación en un medio de pago y cobrar comisiones, por más mínimas que sean, podría poner al mensajero en la línea de éxito de Instagram, o aún mejor.

Mark Zuckerberg necesita financiación para desarrollar su proyecto de stablecoin. Según informó Nathaniel Popper, quien cubre tecnología para The New York Times, Facebook está buscando “grandes sumas de hasta US$ 1.000 millones” para desarrollar su stablecoin y usarían el dinero como colateral para respaldar el nuevo token.

Mientras que Facebook se detiene a pedir permiso para innovar, la gran red social rusa VK lanzó su propia VKcoin sin preguntarle a nadie y con un curioso sistema de minado: los usuarios tocan un botón en la app y reciben monedas. Si bien aún no se encuentra sobre blockchain, ya están experimentando y viendo qué hacen los usuarios al tener en sus manos una pequeña pieza de valor social. Algunos están contentos con la posibilidad de poder pagar anuncios dentro de la plataforma usando la nueva moneda, otros siguen esperando a que alguien abra un mercado de memes.

Puede no ser la relación más fácil, pero al final parece que eso que hay entre las redes sociales y las criptomonedas es amor, un complicado amor.

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