Rompiendo los mitos financieros que retienen tu potencial económico

Autor: Diana Aguilar.

En medio de los cambios económicos que han marcado la segunda década de este milenio, es evidente más que nunca la necesidad de una buena educación financiera. La nueva generación de usuarios financieros criados con estándares del siglo pasado está atravesando un aprendizaje constante en este tema, a veces a muy alto costo. Así que hoy vale la pena preguntarnos: ¿cuáles son las falsas concepciones financieras que estamos aplicando hoy?

1 – Solo la gente rica y los expertos invierten

Este es quizá uno de los mitos más comunes entre familias de clase media, y es de los errores más dañinos para las finanzas a largo plazo. Concebir a las inversiones como un área exclusiva para gente que puede “permitírselo” es equivalente a decir que solo la gente que nace con dinero puede utilizarlo y aspirar a tener más.

Este mito se ha visto cada vez más desafiado con la llegada de herramientas que permiten realizar inversiones desde plataformas web e incluso desde el celular, como MercadoPago en el caso de Argentina.

Por otra parte, las criptomonedas en sí han servido para acercar más al usuario al concepto de “invertir solo por tener”. La compra de estos activos y su resguardo como reserva de valor representan una forma de inversión a la que todos podemos acceder fácilmente a través de muchas opciones de liquidez. Este es el caso de bitcoin como primera moneda en el mercado y ahora con la preferencia cada vez mayor por parte de ahorristas hacia las criptomonedas estables, como es el caso de Dai.

Asimismo, algo que nos enseña el ecosistema de criptomonedas es que siempre es el mejor momento para empezar a invertir y mejorar nuestro panorama financiero.

2 – A mayores ingresos, mejores finanzas

Este concepto va de la mano con el gastado plan de estudiar solo para aspirar a tener un empleo bien pagado. Si bien el estudio y las metas profesionales son importantes, no son nuestros ingresos netos los que aseguran nuestro futuro, sino cómo los manejamos.

Un cambio en nuestra perspectiva financiera es un paso necesario para comenzar a administrar mejor nuestro dinero más allá de gastos básicos y el ahorro, ya sea en moneda local o extranjera. Esto lo logramos mediante la diversificación de nuestro portafolio financiero, planificando los gastos que debemos realizar con nuestra moneda local y manteniendo fondos aparte en activos que nos permitan retener el valor de nuestra inversión.

Para principiantes en el mercado de criptomonedas, una opción recomendable es comenzar con criptomonedas estables, como Dai. En el caso de este “dólar digital”, nos permite no solo ahorrar siguiendo planes financieros tradicionales, sino que además nos permite invertir a un rendimiento anual dolarizado.

3 – No puedes ahorrar mientras atraviesas un periodo de deudas

Una buena planificación financiera nos hace capaces no solo de ahorrar dinero, sino incluso invertirlo aunque nos enfrentemos a varias deudas. Un consejo repetido por expertos, como el millonario y autor Robert Kiyosaki, es ejercitar el acto de pagarnos a nosotros mismos primero. Esto significa apartar una parte de nuestros ingresos y destinarlos a la inversión antes de pagar los demás gastos prioritarios de nuestra vida diaria.

Una buena forma de asegurar la reserva de valor que apartamos mes a mes es destinarlo a un fondo de ahorro que genere intereses. Esto podemos hacerlo mediante la inversión en criptomonedas, analizando los proyectos que nos generen mayor rendimiento. De esta forma, somos capaces de emplear las ganancias para pagar nuestras deudas sin perder el dinero invertido.

4 – El ahorro en efectivo es dinero seguro

Si bien actualmente continuamos moviéndonos en un mundo donde las transacciones comerciales continúan dándose en gran parte entre personas físicas, la gran desventaja recae en el uso del efectivo más allá del pago inmediato.

El dinero físico como método de ahorro es altamente riesgoso, como ya hemos mencionado anteriormente, debido a que puede sufrir devaluaciones o caer bajo las restricciones de gobiernos y bancos centrales.

El mismísimo dólar se ha devaluado un 53% desde el principio del siglo 21 hasta la actualidad. Quiere decir que, si hubieses ahorrado 10.000 dólares desde el año 2000, 20 años después habrían perdido más de la mitad de su poder de compra. 

No obstante, si empleamos DAI como forma de ahorro a plazo fijo, su rendimiento alcanzable del 8% anual convertiría un ahorro de 1.000USD en 4.315USD después de 20 años.

Asimismo, el manejo de dinero en efectivo como preferencia para el manejo de fondos restringe al usuario a sacar provecho de sus ingresos y ahorros con el uso de productos y servicios digitales que permiten transacciones más rápidas, un resguardo seguro y la posibilidad de invertir, como es el caso de las criptomonedas.

5 – La economía digital es para jóvenes

Adaptarnos a la llegada de nuevos recursos es vital para poder continuar moviendo nuestro dinero de forma inteligente. Nuevos servicios llegan como solución a problemas largamente sufridos por los usuarios, desde las típicas fallas por parte de bancos, —como el cobro excesivo de intereses o las restricciones de horarios para realizar transferencias— hasta la ineficiencia del manejo en efectivo. El viejo lema “mejor malo conocido que malo por conocer” no debe aplicarse cuando hablamos de mejorar las formas de resguardar y hacer dinero. En esta época de grandes cambios a nivel financiero, tecnológico y económico, es vital darnos cuenta de que el empleo de nuevos servicios no se restringe por nuestra edad ni género, y nos aventaja más como usuarios que como observadores.