¿Qué son las DAOs y los tokens de gobernanza?

Autor: Emiliano Limia. Mención especial en el I Concurso Buenbit para Generadores de Contenido.

Antes de adentrarse en la respuesta del título, es importante comprender qué es un contrato inteligente, el motor que es capaz de mover las DAOs, las gobernanzas, y demás aplicaciones en las redes distribuidas descentralizadas.

Un contrato inteligente (en inglés, smart contract) es básicamente un software, un programa de  computación que ejecuta órdenes, son líneas y líneas de código de programación que se rigen por una  lógica condicional. Es decir, si sucede un evento X, entonces el programa ejecutará la orden Y. 

Un ejemplo muy simple y gráfico que se suele utilizar para explicar su funcionamiento es el de una máquina expendedora de bebidas. Una persona ingresa una moneda, elige una bebida y la máquina entrega la bebida seleccionada. La máquina funciona de esa manera, no hay más opciones. La particularidad de un contrato inteligente es que obviamente contiene directivas mucho más complejas y se ejecuta sobre una blockchain

Ahora bien, ¿qué es una DAO? 

Una DAO (organización autónoma descentralizada, por sus siglas en inglés), es una organización que se rige por contratos inteligentes, y que surge ante la necesidad de  personas que quieren trabajar sobre un mismo objetivo, que quizás se encuentran en distintos países y vieron en la descentralización que brinda una blockchain la solución para unificar criterios dentro de una organización. 

Una DAO puede comenzar como una fundación, como una organización privada, o simplemente un grupo de programadores que crearon contratos inteligentes que funcionan de manera exitosa. Una vez desplegadas estas organizaciones, pasan a ser autónomas e independientes de sus creadores, evolucionan hacia un sistema de gobernanza descentralizado. 

En una DAO, uno de los principales objetivos es evitar que las relaciones entre los participantes se base en la confianza. Es decir, los contratos inteligentes por los cuales se rige una DAO deberían tener las reglas suficientemente claras como para minimizar el papel que puede jugar la confianza entre los participantes. De ahí el famoso dicho dentro de la comunidad: “No confíes, verifica”

Si los smarts contracts tienen fallas en su código de programación, la DAO no será exitosa. No deben ser flexibles, deben fijar comportamientos tal como el ejemplo de la máquina expendedora, todos deben saber lo más precisamente posible qué se puede hacer y qué no. 

De esta manera, lo que se busca es ganar transparencia y previsibilidad sobre todo lo que puede suceder en la DAO, y que la información sea para todos por igual. Esto va en consonancia con el objetivo que persigue la tecnología blockchain de por sí, se centraliza toda la confianza en las limitaciones que definen los contratos inteligentes. Los participantes no pueden hacer nada que no esté contemplado allí, y cada acción quedará registrada en la blockchain sobre la que se ejecute la DAO. 

¿Qué son los tokens de gobernanza?

En la actualidad, quienes toman las decisiones de políticas públicas de un país generalmente no acarrean con los costos si esas decisiones tomadas afectan de manera negativa a la sociedad. Por ejemplo, si un Gobierno implementa una mala política económica y se devalúa su moneda, los costos se socializan. Es decir, todos los ciudadanos sufren la pérdida de su poder adquisitivo. 

Imaginemos por un segundo si fuera posible que los que pagan el costo son aquellos que tomaron las decisiones. Sería fantástico, ¿no?

Bueno, las DAOs funcionan de esa manera. No tienen un dueño, las decisiones son tomadas a partir de propuestas que se debaten y se votan dentro de la DAO. Pero, entonces, ¿quiénes son los que proponen cambios y votan? Aquellos que posean sus tokens de gobernanza

¿Y qué es un token de gobernanza? Es un token generado por la propia DAO que tiene como fin darle a sus poseedores el poder para que puedan proponer cambios, corregir, dar su opinión, hacerse escuchar,  y votar a favor o en contra de los cambios propuestos. Es decir, la DAO está formada por aquellas  personas que posean su token de gobernanza. 

La pregunta que sigue entonces es: ¿cómo se obtienen dichos tokens? En general, suele haber 2 maneras: una es a través de recompensas que otorga la misma DAO para aquellos que realicen ciertas actividades dentro de ella, es decir, se recompensa a los usuarios por interactuar; la segunda es comprándolos, como si fuese una criptomoneda, se pueden comprar tokens de gobernanza de una DAO en un exchange que lo liste y a partir de allí empezar a participar de las discusiones y votar sobre las distintas propuestas. A mayor cantidad de tokens, mayor poder de voto. 

Uno podría pensar que una persona o entidad con mucho dinero podría hacerse de la mayoría de los tokens para así tener el control total sobre las decisiones. Si bien es cierto, costaría muchísimo hacerse de la mayoría de tokens dado que a mayor demanda, el precio sube exponencialmente. Y por otro lado, existe un mecanismo llamado “fork” (bifurcación, en inglés), por el cual si alguien quisiera realizar una acción de ese tipo, la DAO podría bifurcarse y volver a su estado anterior. Todo dependerá de que los contratos inteligentes contemplen todas las opciones y minimicen los posibles puntos de fallo. Por lo tanto, quienes participan de una DAO están incentivados a que la organización sea exitosa ya que son poseedores de tokens que, si a la DAO le va bien, se valorizarán, y si le va mal, se devaluarán. En otras palabras, aquellos que “gobiernan” la DAO son los responsables y terminarán recibiendo las recompensas o pagando las consecuencias según las decisiones que se tomen.