¿Qué significan los perfiles de inversión?

Mundo tradicional, o mundo cripto, pero desde siempre, en las finanzas, la relación entre el cliente y quien administra su dinero es tan importante como las decisiones en materia de inversiones.

Para un asesor, conocer sus necesidades, sus objetivos y aquellos implícitos del cliente, es fundamental para crear las bases de una relación  duradera y satisfactoria entre ambos.

Para el desarrollo de la relación, el asesor realizará preguntas orientadoras a fin de obtener la comprensión apropiada, tales como:

  • ¿Cuál es el punto de partida?: se trata de definir su situación financiera actual: ingresos, gastos, deudas, etc.
  • ¿De cuánto tiempo se dispone para alcanzar el objetivo?: esta respuesta depende de la anterior y le ayudará a determi­nar el tipo de productos que pueden interesarle.
  • ¿Cuáles son las metas concretas?: es imprescindible determinar cuáles son los objetivos financie­ros, de un modo realista. Por ejemplo “alcanzar la independencia financiera” puede ser un objetivo demasiado difuso y poco operativo. Sin embargo, “ahorrar 500.000 pesos en tres años para estudiar en el extranjero” es un objetivo concreto: incluye plazo, cuantía y finalidad.

Conociendo ésta información, el asesor estará en condiciones de evaluar el riesgo  que el cliente está dispuesto a enfrentar, puesto a que existen varios tipos de instrumentos en los mercados financieros. Aquí la edad del inversor cumple un rol preponderante, ya que según la etapa de la vida en que se encuentre, sus actitudes y prioridades serán diferentes.

 

Una persona de 25 años tiene necesidades distintas a las de una de 40 o de 65.A esa edad podría ser que viva con sus padres y no tenga grandes gastos, por lo que incurrir en una pequeña pérdida no sería un gran trastorno personal. La situación cambia radicalmente, por ejemplo, cuando con una familia sobre las espaldas, no está dispuesto a asumir mayores riesgos, algo que se profundizará a medida que se sumen años.

Podemos dividir a los inversionistas, según su perfil, en tres grandes grupos.

  • Conservador. Se caracteriza por su aversión al riesgo. Valora mucho la seguridad y procura asumir el menor posible. Prefiere las inversiones que le reporten rendimientos fijos o previsibles, como depósitos a plazo fijo o divisas clásicas como el dólar.
  • Moderado. Busca obtener buenos rendimientos, pero sin asumir un elevado riesgo. Manteniendo un balance armónico entre seguridad y ganancia.
  • Agresivo. Amante del riesgo, busca los mayores rendimientos posibles, por lo que está dispuesto a asumir elevadas volatilidades en sus colocaciones o incursionar en terrenos poco conocidos, como acciones que cotizan en mercados emergentes, el arbitraje entre monedas, derivados, etc.

Riesgos de una inversión conservadora

Un ahorrista conservador suele guardar sus dólares en una caja de seguridad o, a lo sumo, hacer un plazo fijo en esa moneda renovable cada 30 días. Seguramente, al cabo de un determinado lapso encontrará que perdió a manos de la inflación buena parte de su patrimonio, según haya sido la alternativa elegida.

Riesgos de una inversión agresiva.

Si ahora se cambia el eje del análisis y se piensa en una inversión agresiva que, en la búsqueda de grandes ganancias, aceptó fuertes desafíos y a finales del años 2010 apostó su capital en acciones volátiles en los mercados de nueva york, con el tiempo pudo enfrentarse a una importante pérdida patrimonial en dólares.

En este punto el asesor tendrá una sólida base del perfil del inversor, aún así es importante comprender que no es lineal, ya que implica valorar elementos subjetivos y difíciles de cuantificar, que quizás ni usted se haya planteado. Un perfil conservador, en determinados momentos es apropiado que sea agresivo, como así también uno agresivo en determinadas operaciones es apropiado que sea moderado. Es recomendable con el paso del tiempo reevaluar en diálogo con el asesor, ya que por cambios en la situación financiera o circunstancias personales, por ejemplo, el perfil pueda experimentar modificaciones, es decir optar por otros instrumentos financieros que se adecuen al nuevo punto de equilibrio.

Concluimos que el trabajo de mantener una cartera de inversiones razonable aunque no perfecta es posible de lograr, pero requiere de trabajo y análisis permanente, y de un conocimiento del cliente a quien se asesora.
Es precisamente en este punto donde toma trascendencia su perfil, el objetivo es lograr un sano equilibrio

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