Inclusión financiera: cómo DAI ayuda a que más personas accedan a servicios financieros

Incluir un amplio porcentaje de la población en el sistema financiero formal es uno de los retos actuales de la industria. Pero DAI, una stablecoin que ya se consigue en la Argentina, puede contribuir en esta tarea, con ventajas respecto de otras criptomonedas.

¿De qué hablamos cuando nos referimos a inclusión financiera? El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la define como “el acceso a servicios financieros formales y de calidad (crédito, ahorro, seguros, servicios de pago y transferencias) por parte de hogares y empresas, bajo un marco de estabilidad para el sistema y los usuarios”. 

Aún hoy, lograr aquello resulta un desafío en todo el mundo, pese a que sus beneficios son claros: ayuda a reducir la pobreza, fomenta la actividad productiva y contribuye al crecimiento económico. Aunque en los últimos años se consiguieron avances en acercar a diferentes sectores de la población a los servicios financieros, todavía hay muchas personas excluidas del sistema. Mientras que en América latina el porcentaje de población con acceso al sistema financiero es del 54 %, según el Banco Mundial (BM); en la Argentina la tasa es menor, el 50 %, de acuerdo a la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba).

Las cifras locales y regionales de la inclusión financiera

La métrica que generalmente se usa para determinar la inclusión financiera es la cantidad de personas que son titulares de una cuenta bancaria. Pero el concepto implica mucho más que eso: no solo es determinante el acceso a productos financieros, sino también su uso adecuado, incluso por quienes ya son parte del circuito financiero formal.

Tanto es así que, en la Argentin,a uno de cada cada tres argentinos que tiene una cuenta bancaria no la utiliza, asegura un estudio que llevó a cabo Red Link. El 80 % retira gran parte o la totalidad de los fondos que son depositados y solo el 50 % de los titulares de tarjetas de débito realizan pagos con ellas, según una encuesta del BID. 

A nivel regional, solo el 12 % del total de los encuestados realiza depósitos en entidades financieras y solo el 9 % recibió alguna vez un préstamo de dichas entidades. A su vez, el 61 % declaró que maneja sus finanzas y paga sus cuentas únicamente en efectivo. Entonces, difícilmente podríamos considerar que estas personas participan activamente del sistema. 

Sin embargo, la inclusión financiera está aumentando a nivel mundial, en buena medida gracias a la mayor penetración de Internet y al creciente número de dispositivos móviles disponibles. El 69 % de la población global, aproximadamente 3800 millones de personas, posee una cuenta en un banco, según la base de datos Global Findex Survey. En 2011, la cifra era de apenas el 51 %. De acuerdo con este índice, si bien hay 1700 millones de adultos que no están bancarizados, dos tercios de ellos tienen un celular que podría ayudarlos a acceder a servicios financieros. En tanto, en América latina, la proporción que realiza pagos digitales aumentó ocho puntos porcentuales desde 2014, especialmente a nivel nacional, en el Brasil, Colombia y Perú, donde el 20 % de los usuarios bancarizados usa Internet, según BM.

En este escenario, las fintechs, financieras tecnológicas disruptivas que aportan innovación en la industria, aprovechan las ventajas que presenta hoy la tecnología y se centran en reducir esta brecha con soluciones destinadas a personas que se encuentran sub-bancarizadas o completamente fuera del sistema financiero

Asimismo, la aparición de un mayor número de empresas que integran el sector da lugar a oportunidades que antes no existían. Ahora, los segmentos de la población relegados y más vulnerables pueden hacer uso de una amplia cartera de productos que estas jóvenes empresas ofrecen sin la necesidad de tener una cuenta bancaria, cumplir los requisitos que exigen las entidades tradicionales ni atravesar trámites burocráticos engorrosos. 

Una muestra de ello es que el 40 % de las fintechs de la región tiene como clientes principales a personas no bancarizadas o sub-bancarizadas, según un sondeo que llevó a cabo Finnovista.

Las stablecoins como aliadas en el resguardo del dinero y el acceso al sistema financiero

En este contexto, las criptomonedas se presentan como una alternativa ideal para una mayor inclusión financiera. La democratización de las monedas virtuales potencian el alcance de la economía digital a través de la tecnología blockchain. 

En países con una alta volatilidad cambiaria y un contexto macroeconómico cambiante como el de la Argentina, su utilización resulta ventajosa, ya que permite combatir la devaluación de la moneda fiduciaria local, además de permitir el acceso al sistema financiero.

Entre las criptomonedas en general, sobresalen las las stablecoins, un tipo de monedas digitales que conservan un precio estable y resisten los vaivenes frecuentes del mercado cambiario. Su valor está anclado al de un activo de la economía física: se trata de tokens asociados al valor de una moneda fiat (como el dólar o el euro), a un bien material (como el oro o un inmueble) o a otra criptomoneda. También hay stablecoins que no están vinculadas a ningún otro activo, sino que son controladas mediante algoritmos para hacer que su valor se mantenga estable a lo largo del tiempo.

Así, para eliminar la inestabilidad, el respaldo se garantiza con la paridad del valor de una unidad de moneda fiduciaria (1 a 1). Generalmente, una stablecoin equivale a u$s 1. La estabilidad se logra dado que la misma industria tiende a mantener el equilibrio. 

Entre las stablecoins, se encuentra DAI, que fue lanzada en 2017 por MakerDao, una Organización Autónoma Descentralizada (DAO, por sus siglas en inglés), una estructura que tiene un funcionamiento similar al de una cooperativa. DAI ya se consigue en la Argentina, y Buenbit es una compañía pionera en la compra venta de esta criptomoneda. 

Aunque su desarrollo es incipiente, con el paso del tiempo y a medida que se amplíe su utilización, podría llegar a reunir un capital mayor al que ya mueven otras criptomonedas como el bitcoin. Según el informe “The State of Stablecoins de Consensys”, compañía tecnológica especializada en blockchain, hoy hay más de 200 monedas estables dando vueltas por el mundo.

La adopción de criptomonedas en el mercado nacional crece a un ritmo veloz. El 79 % de los argentinos están dispuestos a adquirir una moneda digital y el 20 % ya las utilizan, de acuerdo con el estudio “Cryptocurrencies and the Future of Money”, del Center for the Governance of Change (CGC) de IE University. De hecho, el informe constató que el principal motivo de por qué los ciudadanos argentinos carecen de un uso avanzado de criptomonedas no es la falta de interés, sino el desconocimiento sobre cómo comprarlas. Asimismo, de las 217 empresas fintech englobadas por la Cámara que nuclea en el territorio nacional a estas compañías, el 12 % opera con ellas.

Una reflexión final: lograr una mayor inclusión financiera supone un gran reto. No obstante, las fintechs y las monedas virtuales pueden colaborar en esta tarea, extendiendo el uso de las herramientas financieras a más habitantes para que accedan a sus beneficios. El crecimiento del ecosistema fintech y cripto creará nuevas oportunidades y, junto con ellas, cada vez más consumidores podrán aprovecharlas.

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