El nuevo Wall Street está en China y se mueve con cripto

El mundo financiero todavía está ligado al simbolismo estadounidense, a Wall Street, su campana y el murmullo del piso de traders, pero en esta era de las criptomonedas la mayor parte no opera en occidente, sino en China donde hasta el más pequeño exchange mueve millones de dólares por día.

¿Se despertó el monstruo chino?

En los últimos meses el precio del Bitcoin pasó de US$ 4.000 a enfrentarse a la enorme resistencia psicológica que plantean los US$ 10.000. El volumen también aumentó considerablemente, confirmando el impulso alcista del mercado. A su vez, el interés por Bitcoin se disparó en el buscador Baidu, el más usado en China, y el volumen de USD Tether, la stablecoin que actualmente domina el mercado, se triplicó desde marzo.

Si bien se trata de una stablecoin basada en el dólar estadounidense, su principal mercado está fuera de los Estados Unidos. Según la empresa especializada en investigaciones blockchain Chainalysis, los exchanges chinos ya recibieron más de US$ 10.000 millones en lo que va del año. Un dato que comparado con los US$ 16.000 millones totales de 2018 podría indicar que este marcará un nuevo récord de volumen para los mercados asiáticos. Según esta consultora, el 91% de los movimientos on-chain de Tether ocurren en China o fuera de los Estados Unidos, Europa y Asia.

El caso de uso

El interés chino por las criptomonedas es impulsado únicamente por la enorme infraestructura y cultura tecnológica del país, sino también por las limitaciones que el gobierno del actual presidente Xi Jinping le impone a sus ciudadanos.

Si bien tener bitcoins y criptomonedas no es ilegal en el país, el trading se encuentra fuertemente regulado, al punto de que WeChat, el principal proveedor de servicios de comunicación y finanzas de China, decidió prohibir toda actividad relacionada al crowdfunding y trading que involucre criptoactivos.

Estas regulaciones resultaron en el cierre de gran parte de los exchanges locales, pero las virtudes de las criptomonedas, especialmente su resistencia a la censura, hace que sigan siendo una de las únicas formas de evadir algunas de las restricciones del país asiático.

Parte del capital chino está siendo transformado en criptoactivos como Tether o Bitcoin que pueden ser usados para hacer compras en el exterior a pesar de la regulación actual. El gobierno estaría intentando evitar una hipotética corrida bancaria y para esto le prohíbe a sus ciudadanos enviar más de US$ 50.000 por año al exterior, aunque también revisar y rechazan transferencias de montos menores.

Así, el flujo de yuanes a otras divisas está siendo redirigido a los criptoactivos. Son más de US$ 26 billones que podrían encontrar un lugar en el mercado de criptoactivos. Un número que hace que los US$ 174.000 millones que están en Bitcoin parezcan poco.

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