Dinero Android: las ventajas de tener un activo open-source

La tecnología open-source, de código abierto y licenciada para que cualquiera pueda aprovecharla, hoy sostiene gran parte de la infraestructura global. Desde los servidores de gigantes como Google y Facebook, hasta satélites. Si tenés un celular y no es un iPhone, lo más seguro es que estés usando alguna versión de Android, el sistema operativo que básicamente se comió al mundo.

El triunfo del open-source

El ecosistema de código abierto es una jungla; nadie tiene que pedir permiso para implementar, modificar o crear nuevas herramientas. A su vez, los proyectos que sobreviven no sólo funcionan, si no que el proceso los transforma en lo mejor de su clase. Linux comenzó como el hobby de un joven finlandés, pero al tiempo se convirtió en el proyecto colaborativo más grande del mundo y hoy corre en las supercomputadoras más potentes del planeta.

La apertura de esta clase de tecnología hace que tenga un acelerado ritmo de innovación que supera a la mayoría de las alternativas propietarias. Las plataformas cerradas solo pueden crecer en cuanto su empresa invierta en su desarrollo. Esto significa contratar desarrolladores, armar equipos y por lo general un enfoque en aquellas mejoras que tendrán mayor impacto en el negocio y no en la vida de los usuarios.

Dinero Android

Bitcoin es la primera criptomoneda, pero esta descripción deja escondida gran parte de la revolución que implicó la creación de Satoshi y todas las colaboraciones que continúa recibiendo el proyecto. Por primera vez en la historia, contamos con un activo open-source que permite que cualquiera colabore en mejorar su utilidad, eficiencia y desarrolle nuevos servicios y funcionalidades.

El dinero está atravesando una etapa similar a la que sufrió la industria del software cuando Linux comenzó a consolidarse como una alternativa sólida dentro de un mercado dominado por sistemas privados. Es verdad que a Bitcoin todavía le falta para competir con las grandes monedas y medios de pago del mundo, pero en 10 años, ya superó a la mitad. Las monedas de países pequeños como Uruguay ya quedaron atrás de Bitcoin en términos de valor acumulado, medido en dólares, y también en cantidad de usuarios.

A su vez contar con un activo de estas características podría implicar un retorno hacia una unidad de cuenta global, como lo fue el oro durante la etapa previa a la Primera Guerra Mundial. Es que a lo largo de la historia de las plataformas de código abierto se repitió un mismo patrón: las organizaciones comienzan a usar estas alternativas abiertas porque demuestran ser más robustas y la cantidad de trabajo que puedan poner en una solución propia no se compara con las contribuciones de toda una comunidad mundial. Así, el dinero open source está avanzando más rápido que los medios de pago privados y las formas de dinero emitidas por los distintos gobiernos.

Todavía los grandes jugadores del software no entraron al ecosistema. En el caso de Android, la tecnología no solo avanza gracias a las contribuciones de individuos, sino que gigantes como Google tienen a equipos enteros de ingenieros y programadores trabajando en nuevas mejoras que consideran necesarias. Hasta ahora, las criptomonedas no cuentan con inversiones de esta escala, pero al igual que las tecnológicas se apalancan en las plataformas abiertas para montar sus negocios, la industria financiera podría acelerar su avance al acoplarse y colaborar en el desarrollo de redes descentralizadas como Bitcoin y Ethereum.

Quienes no trabajan juntos, tienen las de perder. Windows Phone no pudo competir contra Android y en 2017 Microsoft cerró el proyecto. Parece que quienes están en el negocio del dinero hoy enfrentan las mismas dos opciones: colaborar o cerrar.

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