Cómo reaccionan las criptomonedas ante la caída de la bolsa

En marzo, el coronavirus infectó la confianza de los inversores, y la criptomoneda mejor posicionada, el Bitcoin, bajó su cotización 50 % en un solo día. En paralelo, la demanda de minoristas de esta y de otras cripto aumentó. A continuación, un breve análisis de algunos puntos principales. 

El 12 de marzo fue un día clave: hubo una caída en todas las bolsas del mundo. Wall Street cerró su peor día desde 1987. Y esto repercutió en el mercado cripto. El precio de Bitcoin (BTC), por ejemplo, de 8.000 USD llegó a un mínimo de USD 3.800 en 24 horas, luego de haber alcanzado la cotización de USD 10.200 en la segunda mitad de febrero. Además, solo durante el jueves negro, los volúmenes totales comercializados alcanzaron un máximo histórico de USD 75.900 M. 

Esto resulta llamativo para muchos que consideraban esta criptomoneda como una especie de activo refugio. Durante periodos de crisis e inestabilidad recientes, el Bitcoin ha tendido a subir, pero, esta vez, fue distinto.

Algunos analistas proponen una explicación de la merma en el valor de la criptomoneda como compensación natural por la suba de un 100 % en los doce meses anteriores a marzo, y que muchos inversores han optado por venderla ahora para contrarrestar pérdidas en sus carteras por otros activos de renta variable.

Sin embargo, no solo Bitcoin sufrió un desplome serio; de hecho, suele suceder que los movimientos de este son replicados por otras criptodivisas. Ether (ETH) y Ripple (XRP), la segunda y la tercera monedas por capitalización, por ejemplo, también se vieron afectadas por el jueves negro: ETH cedió un 29 % y pasó de los 194 dólares a los 137, mientras que XRP dejó un 22 % de su valor.

Por su parte, el volumen de comercio de criptomonedas ha aumentado en el primer trimestre del 2020 si se compara con el último trimestre de 2019. Se vienen realizando transacciones con cantidades muy elevadas de Bitcoin. Por ejemplo, a las 11 pm del 6 de abril, se movieron alrededor de 249.000 BTCs (USD 1.8 mil millones). Y su precio pasó de los USD 6.800 a un máximo de USD 7.440, lo cual representa un aumento del 8 % en un día.

Esto último significa que los criptoactivos, en su generalidad, se recuperan mejor que cualquier otro activo ante momentos de crisis y pueden, por lo tanto, sortear mejor los altibajos del mercado.  

La principal consigna hoy es no perder

El volumen de monedas estables comercializado no ha parado de crecer: en este contexto de volatilidad, también se disparó una demanda récord de stablecoins, ya que ellas siguen cumpliendo su promesa original de proporcionar un valor relativamente constante sostenido en el tiempo a través de los beneficios de la tecnología Blockchain sin exponer a los usuarios a grandes fluctuaciones cambiarias.

Para quienes tienen carteras de inversión poco diversificadas, ante la coyuntura actual, la oportunidad radica en comprar más que en vender. Y puestos a inclinarnos por las criptomonedas, si no queremos especular, en especial ante la inminencia del próximo halving de Bitcoin, comprar stablecoins pareciera ser la mejor opción, al menos, la más segura..  

Recordemos que las stablecoins permiten el acceso a una gran liquidez gracias a la tokenización. Estos criptoactivos pueden comprarse las 24 horas, los 7 días de la semana, sin spread (la diferencia entre el precio de compra y el de venta de una moneda).

En adición, en el caso concreto de DAI, la tecnología DSR que controla su tasa de interés permite que los rendimientos se acrediten al instante, a diferencia de otras monedas. En Buenbit, por ejemplo, los DAI almacenados producen intereses inmediatos, que se acreditan cada cinco minutos. Esto es distinto de un plazo fijo, puesto que disponemos de nuestro dinero cuando queremos: podemos retirar los DAI invertidos o dejar de invertirlos en cualquier momento. 

Al respecto, consideremos que los intereses anuales de un plazo fijo en entidades bancarias tradicionales son escasos. El máximo registrado a la fecha lo ofrece el BNA, mientras que el mínimo corresponde a diversos bancos: hablamos de un margen que va desde el 3.25 % al 0.50 % respectivamente. En cambio, la tasa de interés anual que ofrece Buenbit es del 7 % en promedio. 

En conclusión, en un país como este enmarcado en una pandemia global que sacude los mercados, con una coyuntura macroeconómica fluctuante y limitaciones en la compra de divisa extranjera por el cepo cambiario, con una merma generalizada de los valores de acciones y de bonos argentinos e internacionales, las criptomonedas resultan cada vez más confiables porque se recuperan mejor que otros activos y, sobre todo, porque son seguras. 


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