Bitcoin es un software con vida propia

La naturaleza descentralizada de Bitcoin y las criptomonedas hace que sean plataformas distintas a las que usamos comúnmente. ¿Podríamos decir que Bitcoin tiene vida propia? Según Ralph Merkle, el inventor de la criptografía de clave pública y los hashes criptográficos, es “el primer ejemplo de una nueva forma de vida”.

¿Una forma de vida?

Sin entrar en discusiones filosóficas, no existe una definición clara de qué es la vida, pero podemos decir que la vida es un proceso. Podemos describirlo al observar cosas con vida y ver qué hacen y cómo se comportan. Estas crecen, se reproducen, responden, están hechas de unidades más pequeñas y usan energía para mantener su estructura interna.

Desde una perspectiva física, los organismos vivos son aquellos que usan energía del exterior para mantener una estructura molecular específica y crear copias de sí mismos. Bitcoin, gracias a los mineros y los nodos completos, está haciendo exactamente eso.

Vive y respira en internet. Vive porque puede pagarle a las personas para que lo mantengan vivo”, explicó Merkle en una entrevista con Hackernoon. “Brinda un servicio útil, cualquiera puede copiar su código y todas esas copias están hablando entre ellas. Vive porque si una copia se corrompe, se descarta rápidamente, sin problemas”, detalló.

Bitcoin usa energía del exterior, proporcionada por los mineros, para incluir bloques a su estructura. Así, Bitcoin fue comparado con hormigas, árboles, hongos y múltiples formas de vida.

¿Cómo funciona?

Los organismos vivos mueren cuando una de sus partes claves deja de funcionar, pero Bitcoin es extraño y existe en múltiples planos. En el mundo de la información existe en forma de ideas y código. En el mundo físico se basa en las personas y los nodos que mantienen la red funcionando. Todas estas partes están conectadas y se influencian entre si.

Bitcoin crece de múltiples formas. La red crece, el valor de cada bitcoin crece, el mercado crece, la base de usuarios crece y todo el ecosistema también. Bitcoin se reproduce, el código está replicado en múltiples repositorios y desde su instalación el código se copia y se propaga en la red. Bitcoin también tiene una suerte de genética que se hereda a otras block chains, forks y versiones del proyecto.

Bitcoin parece cumplir con todos los requisitos de una forma de vida: crece, se reproduce, hereda y transmite sus características, usa energía para mantener su estructura y responde al ambiente en el que vive. Es una forma de vida que creció hasta abarcar miles de computadoras en todo el mundo y seguirá creciendo mientras que los bitcoins con los que le paga a quienes mantienen la red sigan siendo valiosos.

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